
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 2 Timoteo 2:4
El cristiano es un guerrero, es un «hombre que lucha» a diario contra las tentaciones que ofrece el mundo, contra Satanás y los sistemas de vida que van en contra de los principios de Dios. Dijo Jesús: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Juan 17:15-16. Aunque vivimos en este mundo, debemos declarar nuestra lealtad al cielo.
El apóstol Pablo advirtió a Timoteo sobre el apego que lo llevaría a la derrota: «los negocios de la vida». Le instó a no permitir que nada lo retrasara ni lo distrajera de la causa de su Señor y Maestro. Y explicó a Timoteo por qué no debía involucrarse: «A fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado». Si tu deseo es agradar al SEÑOR Jesús, te mantendrás al margen del mundo. Como nos recuerda Juan: «El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» 1 Juan 2:17. «Y la amistad con el mundo es enemistad con Dios» Santiago 4:4
«Así como un soldado romano era desvinculado de los asuntos civiles durante su servicio, así mismo el cristiano no debe dejarse atrapar por los afanes, lujos o enredos de este mundo. El propósito supremo del creyente no es acumular riquezas o buscar la comodidad terrenal, sino obtener la aprobación de Jesucristo, quien lo ha alistado en sus filas». -C.Spurgeon
Timoteo debía renunciar a las cosas de este mundo que lo enredaban, en caso contrario no estaría agradando a su Comandante al mando del ejército del cielo, Jesucristo; se le apareció a Josué como el Príncipe del ejército de Dios, Josué 5:14. Él es nuestro Comandante, y como tal le debemos obediencia total. Amén.