
Dios, que no puede mentir, prometió». Tito 1:2
La fe no consiste en generar, mediante la fuerza de voluntad, una especie de certeza de que algo va a suceder, sino en ver como un hecho real que Dios ha dicho que esto sucederá, y que es verdad, y luego regocijarse al saber que es verdad, y simplemente descansar porque Dios lo ha dicho.
La fe convierte la promesa en profecía. Mientras es solo una promesa, depende de nuestra cooperación. Pero cuando la fe la reclama, se convierte en profecía, y actuamos con la convicción de que es algo que debemos hacer porque Dios no puede mentir. En la luz o en la oscuridad, busquen hacer Su voluntad, Y dejemos la obra de la fe en manos de Jesús. «Mi fe no descansa en lo que soy, seré, siento o conozco, sino en lo que Cristo es, lo que ha hecho, y lo que está ahora haciendo por mí». – C. Spurgeon
Escucho a hombres orando por todas partes pidiendo más fe, pero cuando los escucho atentamente y llegó al verdadero fondo de su oración, muy a menudo no es más fe lo que desean, sino un cambio de la fe a la visión. La fe no dice: «Veo que es bueno para mí, así que Dios debe haberlo enviado», sino: «Dios lo envió, y por lo tanto debe ser bueno para mí». La fe, caminando en la oscuridad con Dios, solo le ruega que la estreche aún más de su mano. – Phillips Brooks