
Y pondrán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré. Números 6:27
Cuando Aarón, el sumo sacerdote y portavoz del Señor, pronunció esta bendición sobre Israel, fue como si los identificara con el mismísimo nombre de Dios: «Y pondrán mi nombre….y yo los bendeciré» Para Israel, esto tenía una importancia trascendental, su Nombre inspiraba la máxima reverencia. Su Nombre en sí era Jehová, que significa la gracia infinita de Dios, quien se inclina para satisfacer las necesidades de su pueblo, convirtiéndose en todo momento en lo que realmente necesitan.
Su nombre es «glorioso y temible» Deuteronomio 28:58. Poner su nombre sobre los israelitas era el mayor honor y bendición que podía otorgar, y sólo podía concederse después de ofrecer sacrificios. Esta bendición se daba cuando el Sumo Sacerdote salía del Tabernáculo de Reunión tras ofrecer sacrificios en el Lugar Santísimo. Los sacrificios restauraban la relación entre Dios y su pueblo, y los beneficios eran incalculables.
La bendición le aseguró al pueblo el cuidado y la protección de Dios. La imagen de su rostro radiante sobre Israel muestra que Dios se complace en ellos. Es una promesa de su gracia; que los cuidará no porque simplemente los tolere, sino porque los ama profundamente. Y el hecho de vuelva su rostro hacia ellos es señal de una relación pacífica. Las ofrendas disiparon cualquier rastro de discordia entre el SEÑOR y su pueblo. Su paz, no su ira, era para que la disfrutaran.
Las palabras finales que describen la bendición resonaron con esperanza y promesa: «Y yo los bendeciré». Los israelitas no debían haber tenido ninguna duda sobre el tierno cuidado de Dios para ellos. Pero el sacrificio de Cristo fue más significativo que cualquier ofrenda que Aarón y sus hijos pudieran haber hecho por Israel.
Jesús puede acercarnos a Dios más que ningún sumo sacerdote. Así que, si confesamos nuestros pecados a Jesucristo y depositamos nuestra confianza en Él, podemos reclamar las promesas de esta bendición con absoluta seguridad. Esta bendición es tuya, anímate por la gracia y la paz de Dios, cristiano llevas el Nombre de Cristo, . Confía en que Él te colma de un amor y una gracia inefables. Él te bendecirá con toda bendición celestial. – David C. Egner