Oración constante con el poder del Espíritu Santo

Pido siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos ustedes, Filipenses 1:4

Pidiendo siempre, no algunas veces, orando sin cesar, 1 Tesalonicenses 5:17. Esta oración constante no es natural, sino sobrenatural. ¡Solo un hombre o una mujer llenos y controlados por el Espíritu Santo pueden orar sin cesar! La oración es la mayor arma espiritual del creyente. Es la manera en la que ponemos nuestras necesidades ante el Todopoderoso Dios.También es el refugio sólido del pueblo de Dios en toda época de la vida, ya sea para nosotros mismos o para otros.

Además, la oración es el don más accesible y poderoso que podemos darnos los unos a los otros. Hasta los más pobres de entre los creyentes pueden ofrecer oraciones sin que pueda detenerlos ninguna autoridad sobre la tierra. Por medio de la oración, nuestras almas tienen comunión con Dios. Su Palabra está repleta de promesas acerca de que Él escucha y se deleita en las oraciones de su pueblo, de órdenes a orar con frecuencia y de afirmaciones acerca de que nuestras oraciones serán contestadas.

Se nos llama a orar por todos, incluso por aquellos que nos persiguen y oprimen. «Si tienes problemas con otro creyente, incluso si es tu pareja o un familiar, ora a menudo por esa persona. ¡Es difícil seguir enojado con alguien por quien oras a diario». -Steven Cole

Debemos orar especialmente por compañeros creyentes. Si Dios ha prometido ser una cubierta de nubes durante el día y por la noche, humo y ardiente fuego, que cubrirá la tierra gloriosa a todos los que estén en su presencia, en Sión Isaías 4:5, entonces nuestra obligación es orar para que esa promesa se cumpla. Cualquiera que disfruta de los privilegios de ser creyente en Cristo no debería descuidar la oración por su paz y protección. – John Owen

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