
La muralla se terminó el día veinticinco del mes de elul. Su reconstrucción había durado cincuenta y dos días. Nehemías 6:15
La noticia destrozó el corazón de Nehemías. Jerusalén había sido arrasada y los imponentes muros que una vez protegieron la ciudad santa de Dios yacían en ruinas Neh. 1:3 .Sin embargo, tras varios días de duelo y ayuno, el profeta sintió la guía del SEÑOR. Dios le infundió el deseo de tomar la iniciativa y comenzar la obra de restauración. Después de 52 días de arduo trabajo, mucha oración y de una oposición seria, Nehemías y su grupo reconstruyeron los muros de Jerusalén. Nehemías 6:15
Nos parece imposible recomponer los pedazos rotos de nuestra vida. Las grietas parecen demasiado complejas o la oposición a la reconstrucción demasiado fuerte. Nehemías nos recuerda que, incluso en medio de la mayor destrucción, siempre hay esperanza de restauración. En este mundo roto y peligroso necesitamos con la ayuda del SEÑOR y su Santo Espíritu, reconstruir un muro de protección que nos libre de los ataques de Satanás, dándonos seguridad y victoria; un muro de separación para mantener alejado el mundo y el pecado; un muro de devoción y pureza para mantener y proteger nuestra comunión con Dios.
Si piensas que en tu vida hay situaciones que están arruinadas y no tienen arreglo. Recuerda que el mismo Dios Todopoderoso al que Nehemías oró pidiendo ayuda para reconstruir los muros de la ciudad, es el Dios al que buscas en oración hoy. Él es especialista por excelencia en reconstruir lo que ha sido destruido. Su misión es restaurar vidas rotas, relaciones destruidas, la Fe, la paz, el amor, entre muchas otras cosas. El SEÑOR dice: “Les devolveré lo que perdieron a causa de las langostas” Joel 2:25.