Obediencia a la Palabra

«Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra» Salmo 119:17

La única manera de guardar la Palabra de Dios es poseer el Espíritu que mora en nosotros, quien da el poder y produce el deseo para obedecerla  Filipenses 2:13.  La persona que está decididamente con Jesús no se limita a repetir versículos; más bien, escucha lo que Jesús dice y actúa conforme a ello. Para guardar los mandamientos de Dios no se puede conseguir nada por la fuerza humana, sino que es Él quien ha de crear la voluntad para la ejecución de este deber. Geo Phillips

David anhelaba guardar la Palabra hasta el fin, Salmo 119:33.  El fin del cual habla David es el fin de la vida, o la plenitud de la obediencia. Confía que la gracia le hará fiel hasta lo sumo, nunca trazando una raya y diciendo a la obediencia: «Hasta aquí». El fin de nuestro guardar la Palabra vendrá cuando cesemos de respirar; ningún hombre bueno piensa señalar una fecha y decir: «Basta, ahora puedo aflojar mi vigilancia y vivir como el resto». Como Cristo nos ama hasta el fin, también nosotros hemos de servirle y obedecerle hasta el fin. – C. H. S.

Las Escrituras nos enseñan la mejor manera de vivir, la manera más noble de sufrir, y la manera más confortable de morir. John Flavel

La obediencia a la Palabra constituirá una gran proporción de la felicidad celestial para toda la eternidad; y cuanto más cerca lleguemos a ella en la tierra, más gozamos de antemano la felicidad del cielo.Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la obedecen, Lucas 11:28.-Bagster

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