"Hasta que llegue el día y las sombras se disipen, ¡vuelve a mí, Amado mío!" Apocalipsis 2:17
Hasta que llegue ese bendito día de la resurrección general, 1 Tes.4:16-17; cuando este cuerpo en la tumba, pase para salir glorioso e inmortal, pero el mismo cuerpo. Ese día la Esposa, la iglesia, estará completa cuando el Esposo sea glorificado en Sus santos y los haga a todos semejantes a Él ( 2 Tesal. 1:10 ; Fil. 3:20 ). Hasta que amanezca en ese último y glorioso día, cuando Cristo, el Sol de justicia se manifieste, y cesen las sombras del pecado, la maldad, y la corrupción de este mundo. Ese día será el cumplimiento de nuestra bendita esperanza (Tito 2:13 ).
"Hasta que llegue el día", cuando las sombras del llanto y el dolor se desvanezcan. Los días de duelo terminarán. El dolor y el suspiro huirán. Dios mismo enjugará todas las lágrimas. No habrá más muerte, ni dolor ni llanto, Apoc.21:4. La muerte y la enfermedad serán abolidas. Allí no habrá noche; y no necesitarán luz del sol ni de luna, porque escrito está: "¡Tendrás al SEÑOR por luz eterna, y a tu Dios por tu gloria!" Isa.60:19. "No llorarás más" isa.30:19. El gozo eterno estará sobre nuestras cabezas. ¡El valle de las lágrimas será entonces la tierra del canto! Ese día debe ser anhelo y oración del creyente; Sí ¡Ven, SEÑOR Jesús! Apoc.2:20.
Todo esto para aquellos que alguna vez fueron pecadores: los perdidos, los condenados. La Sangre de Cristo los ha traído. ¡La cruz lo ha hecho todo! A través de la muerte ha llegado la vida. ¡Cristo crucificado nos ha abierto la puerta y todos podemos entrar! El mismo Jesús que nos ha traído la gloria.... Un cielo nuevo, una tierra y un mar nuevo Apoc.21:1.¡Qué cambio! ¡Qué perfección! ¡Qué santa bienaventuranza! ¡Oh, cuándo amanecerá y huirán las sombras! -Horatius Bonar
Por tanto, debes saber oh creyente que la tierra no es tu lugar de reposo; no tiene nada para ti más que tristeza, dolor y desesperación!" Entonces, no pierdas el premio puesto a tu alcance. No Desprecies del amor SEÑOR que te añora y llora por tu necedad Escucharás y vivirás y entrarás y serás heredero de la gloria y del gozo. “Vuélvete a mí, oh Amado mío". Y aunque me dejes por un tiempo, como "tú eres un Dios que te ocultas", Isa. 45:15, pero nunca me desampares, sino que tu corazón esté siempre conmigo, y tu mano lista para ayudarme cuando no halle salida.
ORACIÓN: “Vuélvete a mí, oh Amado mío, porque te has alejado de mí, o de Tu Iglesia. Vuélvete, te lo suplico. Perdona mi tibieza, perdona mi indiferencia. Vuélvete a mí otra vez, mi Amado. ¡Oh Tú, Esposo de mi alma, si te he afligido, y has escondido de mí tu rostro, vuélvete a mí! Sonríe, porque entonces amanecerá y las sombras huirán. Ven a mí, mi SEÑOR, visítame una vez más”. - CH Spurgeon
"Vuelve a mí, Amado mío", con el soplo de tu Espíritu, que ahuyenta las sombras y que amanezca el día sin noche ni sombras de muerte. Apresúrate, SEÑOR, a mí y a mi salvación, porque "yo soy tuyo y tú eres mío" Cant.2:16. Haz huir todas las sombras que se interponen, y sé tú para mi pobre alma como la luz de la mañana cuando sale el sol, como una mañana sin nubes. ¡Amen!