
«Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que yo los elegí de entre el mundo, por eso el mundo los odia». – Juan 15:19
Si caminas en el temor de Dios y sigues los pasos de Jesús, perseguido y despreciado, el mundo te odiará como lo odió y despreció a Él. Nada te librará de la manifestación de esta enemistad si estás del lado de Cristo. Ni el rango, ni la riqueza, ni el conocimiento, ni la educación, ni la amabilidad, ni las más profusas obras de generosidad, ni la mayor rectitud de conducta, evitarán el desprecio de los hombres, si eres un seguidor verdadero del SEÑOR sufrirás persecución, dijo Pablo a Timoteo: «Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución»;2 Timoteo 3:12
Si no te haces aquí conforme a la imagen sufriente de Jesús, ciertamente no te harás conforme a su imagen en el futuro en su semejanza glorificada. Pero si por vivir para y por Jesús y su cruz, tu nombre es rechazado como malo, llévalo como tu insignia distintiva, como adornando el pecho de un verdadero guerrero cristiano. «Tu pues, sufre penalidades como buen soldado de Cristo» 2Timoteo 3:3.
Esta idea de sufrir por la fe es ajena a muchos predicadores, y seguidores del Falso Evangelio de la prosperidad, que van por el camino ancho, porque han distorsionado la verdad de Cristo, y olvidaron que la vida cristiana implica llevar la Cruz, y que es una lucha constante contra las fuerzas del mal. Esta verdad bíblica es bien conocida y experimentada por quienes se han convertido en países donde la conversión a Jesuristo se castiga con prisión, maltratos e incluso la muerte.
Si los hombres tergiversan tus motivos o acciones, y buscan perseguirte con toda calumnia que su maldad pueda inventar, no les hagas caso mientras seas inocente. No podrán encontrarte una corona mejor ni más honorable, si en verdad tu vida de sinceridad provoca la cruel mentira. Es una corona que tu Maestro llevó antes que tú, cuando coronaron su cabeza de espinas.
Y es el Espíritu Santo del SEÑOR, habitando en nuestro corazón, quien nos da la fuerza para soportar las aflicciones.»Todo lo puedo en Cristo que me fortalece», Filipenses 4:13. Sólo con la ayuda del Espíritu Santo, podrás considerar un privilegio sufrir persecución por causa de su Nombre: «Pues se te ha dado no solo el privilegio de confiar en Cristo sino también el privilegio de sufrir por Él», Filipenses 1:29.- JC Philpot