Constantes en la Oración

Constantes en la Oración Romanos 12:12

Haz de la oración un hábito santo, un privilegio preciado. Procura mantener siempre la comunión con Jesús, consagrando los deberes cotidianos de la vida con su favor y amor. Día tras día, antes de partir al mundo, noche tras noche, al regresar de sus encuentros con la suciedad, refresca tus almas en esta fuente de consuelo. Que la oración endulce la prosperidad y santifique la adversidad.- J. Macduff.

Todo proyecto y toda aflicción deben ser santificados con la oración; todas nuestras acciones deben estar cubiertas de oración. Oramos no solo antes de comer o beber nuestro alimento, sino también antes de alimentarnos del pan de la palabra y del pan en la Santa Cena. La oración es un requisito para que cada ordenanza sea bendecida para nosotros; la oración es necesaria para que nuestros llamamientos particulares tengan éxito.

La oración es el guardián que asegura la fortaleza real del corazón; la oración es el portero que mantiene la puerta de los labios; la oración una arma fuerte que defiende; la oración perfuma toda relación; la oración ayuda a sacar provecho de toda condición; La oración es el químico que lo convierte todo en oro; la oración es el maestro artesano: si falta, todo el negocio se paraliza o retrocede. Lo que la llave es para el reloj, la oración lo es para la devoción: le da cuerda y la pone en marcha. -Swinnock

La oración es el cáliz en el que tomamos el agua de la roca. Es la escalera por la que subimos para recoger las uvas que cuelgan sobre el muro del cielo. Es el fuego que calienta el alma fría. Es el barco que se lleva nuestras necesidades y regresa con una carga de ayuda divina. Arquímedes dijo que, si tan solo pudiera encontrar un punto de apoyo para su palanca, podría mover el mundo. ¡Ah! ¡Lo hemos encontrado! La oración es la palanca. La promesa divina es el punto de apoyo. Al presionar esa palanca, movemos no sólo la tierra, sino también el cielo.- Talmage

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