Leer Más la Palabra de Dios

Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Hechos 8:27-28

Es muy importante no descuidar las Escrituras en cualquier situación. Este hombre era un extranjero y un eunuco. Tenía bastantes motivos para descuidar la lectura de las Escrituras. Además estaba en un puesto elevado y poseía riquezas. Tampoco es fácil leer cuando se viaja en carroza. Pero su celo y deseo por leer podían más que cualquier obstáculo.

Hoy muchos dicen: «No entiendo las Escrituras, ni logro comprender su profundidad ¿para qué entonces voy a cansarme leyéndolas si no hay nadie que me guíe». Pero este hombre estaba concentrado en la lectura y no pensaba eso. Era sabio. Creía que Dios no lo desecharía, sino que, quizás le mandaría una ayuda si él ponía su esfuerzo en leer. El  buen Padre, al ver el deseo de su corazón, no lo dejó solo, sino que le envió un maestro.

Podemos aprender de este hombre. Puede ser maestro de todos en que ninguna situación debe ser impedimento para leer la divina Palabra. Es posible no solo en casa, sino estando de viaje, en la plaza, junto o otros o incluso involucrados en plena actividad. El SEÑOR, viendo nuestro interés por las realidades espirituales, no nos despreciará, sino que enviará desde el cielo una luz para iluminar nuestra alma. No descuidemos, pues, la lectura de la Palabra de Dios. -Crisostomo

Deja un comentario