Escuchar la Voz de Dios en Oración

Cuando Moisés entró en la tienda de reunión para hablar con el SEÑOR, escuchó su voz…Números 7:89

Podemos decir que cuando Moisés oraba, tomó conciencia de la voz divina, que le reveló los pensamientos y propósitos del SEÑOR de tal manera que fue arrastrado por la corriente y llevado de vuelta a Él. Esta es la verdadera concepción de la oración. Cuando oramos acudimos al SEÑOR con nuestros pensamientos y deseos, y tras expresarlos, seguimos nuestro camino. No esperamos lo suficiente para escuchar la voz divina. Por eso, nuestras oraciones no obtienen respuesta. 

No pedimos lo que está de acuerdo con la voluntad y la mente de nuestro Padre Celestial; y los cielos parecen de bronce. «Piden y no reciben, porque piden con malos propósitos», Santiago 4:3. Debemos pedir con fe, sin vacilar. La verdadera concepción de la oración es que tiene su origen en el propósito de Dios y se transmite al Hijo, Jesús, quien es también la Cabeza y Representante de su pueblo. Entonces, unidos a la Cabeza, como miembros de su cuerpo místico, la oración verdadera llega desde el creyente a la fuente de donde proviene, es decir, al Padre Celestial. 

Si queremos orar correctamente, debemos esperar ante Dios hasta que el Espíritu Santo nos guíe qué pedir y, de hecho, comience a interceder en nuestro corazón: «Pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.», Romanos 8:26.

El silencio, la soledad, la espera ante el SEÑOR, son necesarias para obtener Su respuesta: «Son los que esperan en el SEÑOR», los que renuevan sus fuerzas, los que remontan el vuelo como las águilas; los que corren y no se cansan, los que caminan y no se fatigan, Isaías 40:31. -FB Meyer 

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