Sufrimiento y Esperanza

Porque a ustedes se les ha concedido no solo Creer en Cristo, sino también sufrir por Él, Filipenses 1:29

Creer en Cristo es un regalo. Pero sufrir por causa de Cristo; es un regalo aún mayor. ¡Qué honor es este que se le confiere a todo seguidor de Cristo! «Sufrir por Cristo». Sin embargo hay creyentes que se resienten y hieren por los comentarios crueles de quienes no los aman por su fe en Jesucristo. A ti, creyente se te concede, y puedes alegrarte de este don: «no solo creer en Cristo, sino también sufrir por Él». Los tiempos de sufrimiento son la época de cosecha para un cristiano. Dios te está esculpiendo, haciéndote a imagen de Cristo. C.Spurgeon

Dios imparte una enseñanza y sus lecciones se revelan a través de las lágrimas. Esta escuela de nuestro Padre Celestial pronto cerrará sus puertas; el tiempo se acorta cada día. No huyamos de las lecciones difíciles ni nos acobardemos ante ninguna disciplina. Más rica será la corona y más dulce el Cielo si perseveramos con alegría hasta el final y nos graduamos en la gloria. —Theodore L. Cuyler

La porcelana más fina del mundo se cuece al menos tres veces, algunas incluso más. La porcelana de Dresde siempre se cuece tres veces. ¿Por qué se somete a ese intenso fuego? Una vez debería ser suficiente; dos veces también. No, son necesarias tres cocciones para que el oro y el carmesí resalten su belleza y queden fijados para siempre.- Charles Cowman

En la vida humana, estamos hechos según el mismo principio. Nuestras pruebas se graban en nosotros una, dos, tres veces; y por la gracia de Dios, estos hermosos colores están ahí y permanecerán para siempre. – Cortland Myers

Las flores más bellas de la tierra no crecen en llanuras soleadas, sino donde una gran convulsión sacudió y partió la tierra.Tras la devastadora explosión de los torbellinos, tras el fuego fundido y el manto de ceniza, la suave voz de Dios infunde sanidad sobre todo. De rocas hendidas y profundos abismos cubiertos de helechos, fluyen aguas vivas como de corazones que lloran; allí, en el resplandor del atardecer, se destilan suaves rocíos, y los ángeles cuidan las plantas de Dios cuando cae la noche en calma, y el Amado que pasa por allí recogerá lirios al amanecer. -JHD

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