
Entonces creyeron en tu palabra, y te cantaron alabanzas. Pero muy pronto olvidaron tus obras; no esperaron a conocer tus consejos. Allí, en la soledad del desierto, se entregaron al desenfreno y te pusieron a prueba…. Les concedió lo que pedían, pero les envió una plaga. Salmos 106:12-15
Moisés «perseveró como viendo al invisible» Hebreos 11:27. Sin embargo, en este relato, sucedió exactamente lo contrario con los hijos de Israel. Ellos solo perseveraron cuando las circunstancias les fueron favorables; se dejaron guiar principalmente por aquello que apelaba a sus sentidos, en lugar de descansar en el Dios invisible y eterno. En la actualidad, hay quienes viven una vida cristiana intermitente porque se han centrado en lo superficial y en las circunstancias, en lugar de centrarse en Dios.
Dios desea que cada vez más lo veamos en todo y que no despreciemos nada que nos transmita su mensaje. Aquí leemos acerca de los hijos de Israel: «Creyeron en tu palabra». Cuando lo vieron obrar, creyeron. Dudaron de Dios cuando llegaron al Mar Rojo; pero cuando Dios les abrió el camino y los guió al otro lado, y vieron a Faraón y a su ejército ahogarse, «entonces creyeron».
Su vida fue muy inestable debido a este tipo de fe; una fe que dependía de las circunstancias. Este no es el tipo de fe que Dios quiere que tengamos. El mundo dice: «ver para creer», pero Dios quiere que creamos para poder ver. No quiere que seamos como Tomás que dijo: «Sino veo sus heridas y meto mi mano en su costado, no creeré» Juan 20:25. El salmista dijo:»Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.» Salmo 27:13. Y tu, crees en Dios solo cuando las circunstancias son favorables, o crees en Él sin importar las circunstancias.- CHP
La Fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa de esta Fe es ver lo que creemos.- San Agustín