
Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto, Lucas 9:10
Todo cristiano necesita apartarse del ajetreo de la vida cotidiana y dedicar tiempo a solas con Dios en oración y lectura de Su Palabra. Todos estamos llamados a «andar como Él anduvo» 1 Juan 2:6. Por lo tanto, debemos retirarnos a menudo a algún lugar tranquilo para orar. Si Jesús, el Hijo de Dios, necesitaba tiempo con su Padre para vivir una vida cristiana victoriosa, nosotros también. La fortaleza que recibes de Él en oración puede puede ayudarte a afrontar las pruebas de hoy o de mañana.
Si Jesús necesitaba retirarse a orar para afrontar la vida, ¡cuánto más nosotros!
Lucas nos dice que mientras la fama de Jesús se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Él se apartaba a lugares desiertos para orar. Lucas 5:15-16. Jesús solía retirarse para orar. Nuestro Salvador no deseaba la fama, no le importaban la emoción ni la popularidad; Así que «se retiraba a lugares desiertos para orar», pidiendo más de ese poder verdadero que toca los corazones de los hombres para salvarlos, sin importarle el poder que solo atrae multitudes y despierta una atención momentánea. ¡Oh siervo de Dios, cuando mejor te vaya en tu servicio, imita a tu SEÑOR, retírate y ora! -Spurgeon
Para crecer en gracia, debemos estar mucho tiempo a solas con el SEÑOR. No es en compañía donde el alma crece con mayor vigor. En una sola hora de oración tranquila, el alma progresa más que en días de compañía. Es en el desierto donde el rocío cae más fresco y el aire es más puro. —Andrew Bonar